Crónicas de un hombre común y corriente

miércoles, 27 de junio de 2007

Sólo amigos

Por mera casualidad, esa tarde, tu y yo, amigos, nos besábamos en la sala de tu casa. Te tocaba la espalda con la mano izquierda por debajo de tu sweater, tú recorrías la mía con tus dedos. Con la mano derecha masajeaba tu nalga, pequeña, blanca, carnosa. Tu te retorcía con cada apretujón que te daba.

Poco a poco mi mano izquierda iba subiendo hasta llegar al borde de tu sostén, mientras hacía el lento pero delicioso recorrido por tu cuerpo sentía como tu piel se erizaba, como tu cintura se hacía hacia mi mano, como tu respiración aumentaba.

Por un momento pensé en quitarte el sweater, al fin y sin querer me la habías puesto fácil ya que no traías blusa, pero opté por intentar masajear tus pechos por debajo de tu ropa. Tu pulso aumentaba.

Me sorprendía la forma en que te excitaba. Tan fácil. Eso era de mi agrado porque me indicaba que iba por buen camino… justo cuando empecé a jugar con la base de tu pecho una luz de la parte alta de tu casa se encendió.

Sorprendidos nos detuvimos y gritaste “¿papá?” sin recibir respuesta alguna. Sabía que todo había acabado, que esa oportunidad única se esfumaba y que quizá jamás se repetiría “deja veo si esta bien” dijiste… “qué acaso no estaba trabajando” pensé.

Cinco, diez minutos esperé y nada, no regresabas… el momento se perdió. Me paré del sillón y justo cuando salía me dijiste “nos vemos después”, yo sólo asentí con la cabeza.
Una semana después, cuando te vi… ya habías regresado con tu novio.

En fin, seguimos siendo amigos.

2 comentarios:

Laula Maga dijo...

AYY JULIANCITO QUE TRAUMÁTICO ES ESO DE LO QUE NUNCA PUDO SER!

por cierto inspirada en su pregunta del celibato escribí un post para tratar de expliacrlo, jejeje

espero esté bien.

saludos

EuNi dijo...

Las circunstancias intensas tienen la capasidad de retener (entre otras tantas cosas) recuerdos de todo tipo; chidos y mal vibra (por asi decirlo, por asi dividirlo). Momentos como los que acabo de leer son sumamente, lo que se llama pero pocas veces se prueba, frustación!.... no facil de digerir...pero... que seria de nuestras vidas si no tuvieramos esas ocaciones de colorear la realidad de la "rutinaria cotidianidad" que por momentos nos rodea..... va!

Me agrado su relato Juliancito...

Saludos

Fausto/L. Johann Wolfgang von R.